| Parejas |
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Convivir en pareja, con independencia de la condición sexual de sus partícipes, supone algo mas que mirarse a los ojos y esperar que llegue la noche. Compartimos sentimientos y cuerpos, pero no olvidemos que también una vida en común diaria cargada de obligaciones y responsabilidades, en la que el reparto de aquellas se hace vital y necesario para lograr una convivencia plena. Para ello, se hace necesario, hoy día, establecer por escrito los comportamientos de esa convivencia a través de “Acuerdos Convivenciales” formalizados en contratos, legalmente reconocidos, estudiados, estructurados y desarrollados a la medida de cada situación concreta.
Sabemos que hay parejas de hecho y de derecho, así como matrimonios formalmente constituidos en los que, con independencia de la formalización social elegida, existe un denominador común, del que no se habla, que no es otro que la formación de una sociedad invisible, pero cierta, en la que los sentimientos y emociones se entrecruzan de manera diaria con factores como el económico, las obligaciones y responsabilidades. Por ello, y como en cualquier otro tipo de sociedad, se precisa una serie de acuerdos que hagan posible una convivencia más equilibrada, igualitaria y solidaria entre los participantes. |

Sabemos que hay parejas de hecho y de derecho, así como matrimonios formalmente constituidos en los que, con independencia de la formalización social elegida, existe un denominador común, del que no se habla, que no es otro que la formación de una sociedad invisible, pero cierta, en la que los sentimientos y emociones se entrecruzan de manera diaria con factores como el económico, las obligaciones y responsabilidades. Por ello, y como en cualquier otro tipo de sociedad, se precisa una serie de acuerdos que hagan posible una convivencia más equilibrada, igualitaria y solidaria entre los participantes.